Cuándo preocuparse por las enzimas hepáticas elevadas – Lo que realmente indican tus análisis de sangre

Quizás te has hecho un análisis rutinario y has recibido una llamada o mensaje de tu médico diciendo que tienes enzimas hepáticas elevadas. Tal vez te sientes perfectamente bien, o quizá llevas un tiempo notando cansancio o molestias digestivas que no tomaste en serio. Y ahora te preguntas: ¿debo preocuparme?

Si estás buscando entender cuándo preocuparse por las enzimas hepáticas elevadas, no eres el único. En muchos casos, una leve elevación es inofensiva y transitoria. Pero en otros, puede ser una señal temprana de que algo no está funcionando del todo bien en tu hígado.

¿Qué son las enzimas hepáticas y por qué se miden?

Las enzimas hepáticas son proteínas producidas por el hígado. Ayudan a metabolizar sustancias, procesar medicamentos y eliminar toxinas. Las más comúnmente medidas en análisis de sangre son:

  • ALT (alanina aminotransferasa)

  • AST (aspartato aminotransferasa)

  • GGT (gamma-glutamil transferasa)

  • FA o ALP (fosfatasa alcalina)

Estas enzimas normalmente se encuentran dentro de las células del hígado. Cuando estas células se inflaman o se dañan, las enzimas se liberan al torrente sanguíneo y sus niveles aumentan.

Un valor elevado indica que el hígado está reaccionando a algo, aunque no revela directamente la causa.

Causas comunes de enzimas hepáticas elevadas

Muchas veces, las causas son benignas y reversibles. Entre las más frecuentes:

  • Hígado graso (esteatosis hepática) – común en personas con sobrepeso, colesterol alto o diabetes

  • Consumo de alcohol – especialmente con consumo habitual o excesivo

  • Medicamentos – como paracetamol, estatinas, antibióticos, antiepilépticos o incluso suplementos naturales

  • Infecciones virales – como hepatitis B o C

  • Enfermedades autoinmunes – en las que el sistema inmune ataca al hígado

  • Problemas en la vesícula biliar – como cálculos o inflamación de los conductos biliares

  • Ejercicio intenso o daño muscular – que puede elevar AST sin afectar directamente al hígado

En muchos casos, si se elimina la causa (como suspender un medicamento o reducir el alcohol), los niveles vuelven a la normalidad.

¿Cuándo hay que preocuparse realmente?

No todos los valores elevados son motivo de alarma, pero hay situaciones en las que merece la pena prestar atención:

1. Cuando las enzimas están más de 3 veces por encima del valor normal
Una elevación leve (hasta el doble del valor de referencia) puede no ser preocupante. Pero si la ALT o AST están más de tres veces por encima del límite superior, puede haber daño hepático significativo. Incluso si no tienes síntomas, tu médico probablemente pedirá estudios adicionales.

2. Cuando hay síntomas visibles
Algunas señales que no se deben ignorar:

  • Ictericia (piel o ojos amarillos)

  • Orina oscura o heces pálidas

  • Dolor o presión en el costado derecho del abdomen

  • Náuseas, pérdida de apetito

  • Cansancio persistente

  • Picor en la piel sin sarpullido

  • Hinchazón en piernas o abdomen

3. Cuando tienes factores de riesgo conocidos
Personas con antecedentes de:

  • Consumo regular de alcohol

  • Diabetes, sobrepeso u obesidad

  • Hepatitis viral crónica

  • Uso prolongado de ciertos medicamentos
    deben tomar en serio cualquier alteración, incluso si es leve.

4. Cuando otros análisis también están alterados
Si además de las enzimas hepáticas, se alteran valores como bilirrubina, albúmina o tiempos de coagulación, puede indicar una disfunción hepática más seria, no solo inflamación.

5. Cuando los niveles se mantienen elevados en el tiempo
Si las enzimas permanecen elevadas por más de unas semanas, o siguen aumentando, es necesario investigar más a fondo. Las causas pueden ir desde hígado graso no alcohólico hasta hepatitis crónica o cirrosis en etapa temprana.

¿Qué pasos siguen después?

Según tu caso, el médico puede recomendar:

  • Revisión de medicación y hábitos (alcohol, dieta)

  • Repetir el análisis tras algunas semanas

  • Ecografía abdominal para observar el hígado y la vesícula

  • Pruebas de hepatitis, autoinmunidad o hierro

  • En algunos casos: biopsia hepática

En muchas ocasiones, cambiar el estilo de vida (mejor alimentación, menos alcohol, bajar de peso) basta para normalizar los valores y evitar daños mayores.

El hígado es un órgano silencioso, que rara vez se queja directamente. Por eso, las enzimas hepáticas elevadas, aunque no siempre graves, merecen atención. Son como una señal de advertencia temprana. Escuchar a tu cuerpo a tiempo puede marcar la diferencia entre una corrección simple y un problema complejo más adelante.